El envío de una fotografía no solicitada de un pene, está siendo un fenómeno que se está normalizando. Y no es normal, no lo es.

Lialdia.com / Beatriz Giovanna Ramírez /  Finestrat, Alicante, España / 8/30/2020 – Si eres mujer es probable que, en algún momento, en un día cualquiera, un desconocido, más pronto que nunca, sienta deseos de enviarte la foto de su pene y lo haga sin tu consentimiento. Así como lo lees, sin preguntártelo, sin una conversación previa que pueda justificarlo, nada, absoluta y absurdamente nada, te envía una fotopolla sin más. Vamos, a mí me pasó, hace dos días en Instagram con un veinteañero.

Este fenómeno en las redes sociales me parece un disparate,que necesita ser valorado como una ciberamenaza y un delito contra la intimidad; pienso que, una posible solución,sería la creación de un filtro de detección de genitales. De hecho, existen estos filtros de detección que actúan como defensa y solución del problema del “sexting”.

Todo el mundo sabe que cuando se publica una imagen de contenido dudoso, directamente censuran y penalizan la cuenta. Al menos, es lo que me pasó, en Facebook, cuando publiqué una mano con algo pegajoso en los dedos.Me bloquearon la cuenta por 24 horas, y por el tiempo Covid, en el que vivimos, que justifica el daño y el perjuicio de una censura injusta, no tuve derecho de revisión.

Por todo eso, me pregunto, ¿por qué no pueden supervisar y analizar el contenido que te envían a través de Instagram? Algo que me parece fácil y sencillo, no lo es, si analizamos la gran cantidad de material erótico pornográfico que circula por Instagram sin que pase nada.¿Hay otros intereses que protegen, quizás los de la industria del sexo, que hacen que estemos las mujeres más expuestas a estas barbaridades de fotopollas de imbéciles?

El envío de una fotografía no solicitada de un pene, está siendo un fenómeno que se está normalizando. Y no es normal, no lo es. No podemos tolerar estas nuevas maneras de violentarnos a las mujeres sin importar nuestra edad en Internet. Muchas de mis amigas, dos de ellas, abuelas, en Facebook, han recibido la fotopolla en cuestión, según me lo comentaron en el post de mi denuncia. Casi todas las mujeres que conozco, aseguran que han recibido una fotopolla. Y me pregunto: ¿Estamos sufriendo además del coronavirus, un ataque de fotopollas?

La fotopolla crea una situación que es muy incómoda. Imaginaros, a una pollita solitaria, con un poco de moco en la punta… Resulta bastante ridícula para ofender, ¿verdad?, pues la fotopolla se ha convertido en un clásico de las violencias que sufrimos a diario las mujeres en las redes sociales. Un genital como símbolo de un macho cobarde, narcisista, pendejo y exhibicionista que no va a ninguna parte. Seguro que no puede ni follar el que envía una fotopolla.

Un miembro viril erecto no es más que eso, sin embargo, en el contexto de una fotopolla no solicitada, cobran importancia otras cosas que veremos a continuación.

La  Fotopolla al paredón: 

  • Los tamaños del pene: Hay cinco categorías de buenos penes, pero la fotopolla no entra en ninguno. Entiéndase, a las mujeres nos excitan más, otras fotografías, las fotopollas nos espantan o nos hacen reír, la fotopolla siempre se reducirá a basura.
  • La respuesta más corta: Una vez nuestros ojos han visto la fotopolla, procedemos a denunciar y bloquear al “maldito misógino”, es decir, la respuesta siempre será la más corta: rechazo y desprecio.
  • La reducción de un puto psicópata: Si eres de los que envía fotopollas a las mujeres, sin su consentimiento, háztelo mirar,eres un delincuente narcisista misógino perdido. Das mucho asco.

Para recordar:

El ‘sexting’ es una práctica muy común en las redes sociales que se puede disfrutar si es de mutuo acuerdo, todo lo demás es una vulgaridad que merece todo nuestro desprecio y denuncia. Las fotopollas son bonitas y caen bien, cuando las esperas, cuando el miembro en cuestión, es de un hombre conocido y querido. Todo lo que no sea consensuado es violento, es un acoso y es un delito.

Déjanos tu comentario, ¿has enviado o recibido una fotopolla? ¿Cómo te sentiste? ¿Denunciaste?

Lee este artículo en Long Island al Día

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