NARRACIÓN Y POESĺA
(Beatriz Giovanna Ramírez, Un montón de espejos rotos, Yse Unbook, 2012)

Existen, en la creación literaria, autores que se manifiestan en un sólo género literario, la poesía o la prosa, y otros más versados que tienen facilidad para escribir en cualquier género. Beatriz Giovanna Ramírez es una poeta con vocación de narradora y una narradora que no puede resistir a la tentación de ser al mismo tiempo una poeta. En su reciente libro, Un montón de espejos rotos prueba esa capacidad de fundir la poesía mientras va narrando.
A través los textos reunidos en este libro, la autora hace una confesión discreta y sutil, se preocupa en expresar diferentes temas existenciales con una validez más general. Naturalmente la autora muestra su sensibilidad frente la condición humana en la hypostasis de la feminidad, que se encuentra vulnerable en un mundo donde no son raras las situaciones en que prevalece la fuerza y el abuso (del hombre). De aquí, el sarcasmo y la tonalidad irónica de los poemas-relatos en que aparece una presencia varonil. Secuestrada por un “grupo de hombres armados”, una mujer se ve obligada a seguir a los secuestradores y “después de una larga caminata” (que significa un cambio violento del destino) “uno de sus captores la violó mientras le susurraba en el oído que sólo lo hacia por amor” (En la guerra y en el amor, p. 38). Un episodio que parece extraído de la novela La Guerra del fin del mundo de Vargas Llosa, por ejemplo, o del naturalismo francés de Zola, pero en este registro estilístico distinto del sarcasmo femenino En “Ex esposa” la opción para una vida en dignidad es en relación con la condición femenina claramente asumida: “El divorcio fue el comienzo de la vida. Ser “esposa” fue un castigo que no se merecía. Se prometió a si misma ser “mujer” toda la vida” (p. 60).
Pero esto es sólo un punto de vista temático en el libro. El reverso de la medalla es la confianza en el lado brillante de nuestra existencia, que no puede ser imaginada sin amor (“si amor non es, nada es”, como dice San Pablo de Tarso). Así que, siendo una adepta de los valores de la emancipación femenina en nuestros tiempos, la autora es igualmente en su libro una poeta del amor que enaltece y ennoblece el ser humano: “Aquella tarde era como cualquiera, no tenía nada de excepcional; sólo para los enamorados, florecía en sus miradas el amor y es que el amor, sí es extraordinario.” (Las maravillas del amor, p. 64). En un otro texto es revelado el vinculo entre cada ser humano y la manera particular en que se manifiesta el amor (como es la persona, así su amor): “El Amor se manifestaba en cada ser mágicamente y sólo por esto hecho jamás era el mismo” (Sobre el Amor, p. 59). Un relato anecdótico como La profesora de lengua castellana presenta los efectos sorprendentes de una romance sobre la mujer enamorada, que, después el regreso de su estudiante japonés en su país, “se quedó con la añoranza y con el método más eficaz para enseñar un idioma” (p. 45), una combinación que recuerda el aforismo latinoutile dulci” (que en el contexto puede esconder también una intención sarcástica: cada amor puede terminarse con una despedida, tiene un fin).
Es posible pensar que Un montón de espejos rotos incluye una poética de máscaras, que se corresponden con las diferentes hypostasis autoriales. Con discreción, en una suerte desotto voce”, la autora incluye en sus textos varios elementos de su propia biografía, experiencia de vida (feliz o infeliz) y condición individual. De este punto de vista, uno de sus temas recurrentes trata sobre la delicada condición del “extranjero (extranjera)”, en un sentido contemporáneo: Había sido extranjero en muchas tierras. (…) Poco a poco comprendió que ser extranjero siempre es estar lejos” (El extranjero, p. 61). Es un drama interior, que no puede encontrar la solución en un otro espacio geográfico: “Pudo atravesar un océano de distancia, pero no llegó nunca al suelo que pisaba” (Inmigrante, p. 45). En verdad, la pertenencia a un lugar del mundo es una realidad de orden espiritual, no solo material.
Los microrrelatos de Beatriz Giovanna Ramírez incluyen en una forma muy abreviada un entero universo humano y existencial, un universo contemporáneo, donde la poesía, siempre se presenta en imágenes llenas de sugerencia: “La joven (…) descubrió que (…) su tierra viajaba en sus ojos” (Las raíces de la tierra, p. 36). Al mismo tiempo, la autora incluye en esta tela narrativa y poética, varias personajes de la mitología clásica, que conoce y cultiva, para crear estructuras anecdóticas o alegóricas, en conformidad con sus perspectivas y convicciones. Son héroes de la mitología griega, latina o mediterránea, como en los escritos de factura clásica o renacentista como en la literatura existencialista del siglo pasado (a ver Camus): Pygmalion (sin ser llamado directamente), para sugerir el misterio y las motivaciones oscuras de la creación artística (Curvas y rectas, p. 27), Narciso, para delinear un complejo psicológico bien conocido (Los amores de un genio, 28) o Cronos, en relación con el problema del tiempo (Cuestión de tiempo, p. 48).
En conclusión, no hay duda que en la personalidad artística de Beatriz Giovanna Ramírez la vocación poética y la vocación narrativa son iguales y que de esta doble vocación podrían resultar en el futuro interesantes libros de prosa y también poemarios originales y no menos interesantes para el lector.

Daniel Dragomirescu
Ensayo extraído del libro “Orizonturi Interculturale”, p 238-242,  Editorial PIM, 2014, Rumania

Daniel Dragomirescu en Bulgaria




Orizonturi - Beatriz Giovanna Ramírez

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